Publicado el 14 de marzo de 2025 · Lectura de 6 minutos · Equipo técnico Mallas Paraguay
Lo primero que conviene tener claro es el tipo de hueco que hay que cubrir. No es lo mismo proteger el frente completo de un andamio de fachada que cerrar una losa de entrepiso o contener material suelto en un borde de excavación. Cada caso pide una malla distinta, con cuadrícula y refuerzo de borde diferentes, y esa decisión cambia el resto del pedido.
Después viene la medida. Un croquis a mano con el ancho y el alto aproximado del paño, aunque no sea exacto, sirve más que una descripción larga por teléfono. Si la obra tiene varios frentes, conviene anotar cuántos paños se necesitan y si van a quedar fijos durante meses o se van a mover según avanza la estructura.
El dato que más consultas genera es la carga que debe soportar la red. No hace falta un cálculo estructural en la primera llamada, pero sí saber si la malla va a retener solo escombros livianos o si hay riesgo de caída de personal y herramientas. También pesa el viento: en zonas abiertas del Departamento de Paraguarí, una red mal tensada trabaja distinto que en un patio cerrado entre medianeras.
Vale la pena mencionar el tipo de anclaje disponible. Algunos andamios ya traen argollas o perfiles donde sujetar la malla; otros obligan a usar cinchas textiles o cuerdas de nylon. Si el cliente sabe de antemano con qué cuenta, el taller puede preparar los refuerzos de borde en el lugar correcto y evitar ajustes en obra.
Con esos datos, la primera consulta deja de ser una conversación exploratoria y se convierte en una propuesta concreta. El taller puede indicar qué hilo de nylon conviene, cada cuánto van las argollas y cómo tensar la malla sin deformarla. Si además se aclara desde el inicio si la red es para una obra puntual o para un uso recurrente, es más fácil definir el formato de entrega.
Un detalle que suele pasarse por alto: la revisión previa al montaje. Toda malla de seguridad necesita una inspección visual antes de cada instalación, sobre todo si estuvo guardada en depósito. Mencionar en la consulta quién va a hacer esa revisión y con qué frecuencia ayuda a definir el tipo de costura y el refuerzo que se le da al borde.
Seguir leyendo en la serie
Tres entradas del cuaderno de fábrica. Cada una nace de una consulta real de obra y describe el punto exacto donde suelen aparecer los problemas: el pedido, el montaje y las dudas que llegan antes de firmar.